ç Casa Mira - Dulcesol
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  • Sabores: Artesanos
  • Especialidad: Los Turrones
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  • Servicio:
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Allá por 1842 Luis Mira emprende su aventura, una de esas con los suyo de épica, mucho de acierto y enorme trabajo. Es cuando este artesano del turrón abandona su Jijona natal para emprender una carrera en Madrid. Un carro cargado de turrón y tirado por dos mulas fue su compañía en un camino de idas y vueltas, porque tal era su éxito que agotaba el género antes de llegar al destino. Al fin en la capital se hizo con un hueco en la mismísima Plaza Mayor, un puesto donde se ganó el paladar de los madrileños.  Hasta tal punto que se convirtió en el principal proveedor de turrones de la real Casa de Isabel II, de Amadeo de Saboya, de Alfonso XII, de la Regencia de María Cristina y de Alfonso XIII. Eso sin contar con que fue nombrado Caballero Tocado del Rey y portador de la Real Orden de Isabel la Católica, y que obtuvo un Grand Prix en la Exposición Universal de París de 1899.

 

En la actualidad es la sexta generación de la familia la que regenta la tienda situada en la Carrera de San Jerónimo, en pleno centro de Madrid, un lugar ideal para ir dando un paseo o en transporte público, aunque también cuenta con aparcamientos públicos cercanos. El rótulo de la entrada lo deja claro, es la casa de los "Hijos sucesores de Luis Mira". Ya dentro el sabor de la memoria lo envuelve todo. Desde sus paredes de caoba y espejos, los mostradores de cristal o el techo de escayola con sus artesonados de motivos florales, hasta el retrato de Luis Mira o el escudo policromado en madera con la leyenda “Proveedor de la Real Casa”. Y más allá de lo que ven sus clientes, un entramado de cocinas, ese obrador donde entre pucheros se obra el milagro. El de esa pastelería hecha de verdad y tradición. En la que todo se elabora a mano, con las fórmulas de antaño y los más cuidados ingredientes.

Turrones al peso que van desde los clásicos de Jijona o de Alicante, al de guirlache, el de avellana, el de coco, el de nieve o el de frutas, todos absolutamente deliciosos. Eso sin olvidar el de yema recién tostada, uno de los más demandados que se deshace de tierno y jugoso con sólo mirarlo. Dulces que además en muchas de sus versiones los encontramos también sin azúcar y sin gluten. Tampoco falta el turrón de Cádiz o las anguilas, esa golosina de masa de mazapán horneada y decorada con glasa, decorada con vistosas frutas escarchadas y presentada en sus singulares cajas redondas. Son estupendas también sus glorias y sus yemas, el marrón glacé casero o sus almendras imperiales. Tan imperiales como sus tortas de almendra que además cuentan con una versión de piñones que es todo un disfrute. Otra de sus especialidades son los mazapanes, esas preciosas figuritas que nos devuelven a la infancia, y los polvorones, los de toda la vida. Pero Casa Mira no es sólo dulces navideños. Además cuentan con bollería surtida, excelentes hojaldres, pastas de té, rosquillas y pestiños, huesos de San Expedito, buñuelos de viento… dulces para no descansar ni un día del año.

Casa Mira

Carrera de San Jerónimo, 30

 

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